Cuando vuelvo al hotel que me vio nacer como recepcionista porque tengo que meterme en la cartera de Rous a salvar un producto de Clinique o a tomar mate con #Eliseo o cuando paso a buscar al chico que me la pone, siempre me hacen el mismo comentario con respecto a mi nuevo trabajo plus 2*: "Es muy distinto ¿no?". Y the very truth of the very breaded-beef steak es "No".
Sí, claro, hay como una variación del motivo de la obra. Cambiamos un "No me funciona la tarjeta" por "My key doesn't work" o la conchudita por la perra de elite pero la base es la misma. Es como un upgrade en el que te están vendiendo una habitación con mejor vista o con una mesita muy monona para tomar el té pero que sigue siendo una habitación en un edificio que no es tu casa. Por más chocolatines Jack que te dejen en la almohada (o quizás because of) un hotel es un hotel y no una caja de pandora o una montaña rusa en caída vertical (aunque). Entonces acá, a donde estoy desde hace tres meses luciendo este modelito divino de Coco Shanel, hay ciertas cosas que son distintas de adentro hacia afuera pero de afuera para adentro es la misma masa de bizarro continuo. Quiero decir, por ejemplo:
a-Tengo una supervisora, dos gerentes y un rooms-controller sólo en mi sector, cuando allá era anarquía y papas noisette para todo el mundo.
b-El volumen de trabajo se triplica a la velocidad de la luz y los procedimientos son más complejos. Bueno, nada, ya procedimientos.
c-Venía de un historial de camisitas blancas de irregular diseño mientras que acá es este cuello de institutriz victoriana y estas perlas que me hacen gritar frente al espejo del vestuario "I grieve to leave Thornfield! I love Thornfield!".
Pero del mostrador para afuera, los mismos problemas, el mismo aire acondicionado que no funciona o la misma habitación que no está disponible a las seis de la tarde "por un problema técnico" cuando de técnico no tiene ni dos voltios y, mamá, la cara de vidrio esmerilado que tenés que tener para decirlo mientras lo único que querés es que la tierra se abra y te trague a un mundo de lleno de gatitos y libros y Iced Shaken Lemmon Tea.
Lo mismo.
El tipo que rompe las bolas sólo por el placer de, lo hace en tres idiomas y cuatro acentos. La señora que es muy divina y comprensiva, hornea bizcochuelos acá o en Isla de Pascuas. El boludo que entra hablando por su Alcatel es el mismo boludo que mientras hace check-in no suelta el teclado del iPad y my knight in shining armor acá te dice madam mientras que allá te sostenía la puerta cachengue del ascensor.
Es la misma verdurita, chus.
Soy la misma recepcionista.
Upgraded.
4 Cuchicheos:
The very truth of the very breaded-beef steake (brillant) es que La Internet es mucho mejor cuando estás vos.
lóviu.
Liiiiiiiinda.
La anarquía se da cuando tenes bastantes años en el mismo lugar y todo te empieza a resbalar tanto como no sé, el besito ese de Juanita Viale al ex ministro.
Qué lindo verte volver, me dan ganas de abrazarte virtualmente, Lallet.
Si el Juanagate no se la lleva a La Señora, entonces es inmortal. Besis.
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