Yo me pregunto cómo se le ocurre a alguien estudiar hotelería. Si yo caí acá fue por perseguir a un conejo y si bien después de mucha negación, descubrí que me mal no me sale esto de ser azotada por la Reina de Corazones mientras suena una canción de Britney Spears y El Sombrerero Loco se fuma la pizza de la paz, nunca se me ocurriría anotarme en la escuelita de semejante pelotudez. Digo, podés graduarte en Administración de Empresas si querés pero no podés licenciarte en Sentido Común. Después de doce años en el rubro, cuatro hoteles y un intento de matricidio, yo ya sé que no me voy más de este antro. Lo conozco al dedillo (Louisa May Illustrated) y ya estoy atorada en medio del caos intergaláctico que es trabajar en un hotel. Es una relación de amor y odio y ganas de romper cosas muy genial. Además, todos estos años comulgando con el gremio, pibita, ya no hay posibilidad de rehabilitación ni sana reincorporación a la sociedad y ni siquiera es que antes de todo esto la sociedad y yo *un solo corazón*, nah ni ahí, pero ahora menos, mucho menos. Es que como todas las adicciones a las drogas duras, vas perdiendo la noción de realidad y empezás a vivir en tu propia paranoia. Cuando alcanzás el punto en el que atender cualquier teléfono equivale a decir "Recepción, habla, Valeria ¿en qué puedo ayudarlo?" o te despedís de tus amigos con un "Que tengas un buen viaje", sabés que no hay vuelta atrás. Ellos te miran raro porque no entienden. La gente que vive en el mundo real no comprende cosas tan básicas como la anulación del domingo como día universal para la paja: en la versión hotelero-gastronómica de la historia Dios no descansó el séptimo día, sino que se clavó un blister de Cafia Plus y siguió de largo hasta que lo derrumbó una chocotorta gigante. En el Reino del Revés, el lunes es viernes y el miércoles es domingo. Nadie nos comprende y como una colonia menonita terminamos reproduciéndonos sólo entre nosotros y así estamos: superpoblando a la humanidad de estúpidos niños que seguirán los pasos de sus padres dedicándose a la hotelería. Por eso, no entiendo como hay gente que elige estudiar esta porquería, gente que no es iniciada a patadas en el culo si no que cruza la puerta a sabiendas de lo que hay atrás.
Chicos, están muy del orto. Nuevas generaciones: estudien Musicoterapia.
3 Cuchicheos:
sos muy genial
trabajo en aerolineas, hola
la botanica podría ser una buena carrera
debes ser dios: yo me lo aguanté tres meses y después de tener que lidiar con el intento de suicidio en la habitación 3015 y la australiana a la que se le acabó la medicación psiquiátrica JUSTO EL DÍA DEL TERREMOTO juré que no podía más.
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