"Despite everything, I never felt jealous at weddings. I longed for love, yes, but I never saw that love was in greater supply at weddings than in butcher shops or department stores." Elizabeth McCracken.
Vengo de clavarme un turno noche que me dejó desamparada y muy del orto. Primero porque, hola, *turno noche* y segundo porque hubo evento all inclusive, boda, chan chan cha chan. All night long, dale que va, carnaval carioca y pretérito imperfecto para todo el mundo. Las bodas, como los velorios, son rituales que no comprendo. A ver, explicame la situación como si tuviera seis años porque no lo entiendo, man: todavía siguen pasando esa que dice "Si no supiste amaaaaaar, ahora te puedes marchar". Me quiero arrancar los tímpanos. Como la rusita que bajó angustiadísima tipo dos de la mañana y me exigió cambio de room por ruidos molestos. Encantada, mamushka. Oh, si tan sólo yo pudiera hacerle un cambio de room a mi vida. Aparte no entiendo las ganas de correr con toda esa presión encima. Ponerte un vestidito blanco y ser el epicentro del pandemónium. WTF. No, en serio, taladrame el cerebro y anotame ahí cómo funciona porque no lo entiendo.
Ponele que todo esto pasa, ahora, a las cinco una barra de monitos me coparon el lobby para ver un partido de rugby (monitos) y, con la resaca musical de fondo (muerdo el anzuelo y vuelvo / a empezar de nuevo / cada vez), pegaban unos alaridos satánicos. "PONGAN HUEVO, CARAJO". WTF. Una pareja colombiana los mira horrorizada mientras hace check-in. Mañana es su decimo tercer aniversario de casados, me cuentan. Mientras, empiezan a caer las otras novias, que vuelven de sus respectivas fiestas en estado de cine catástrofe: embarradas, en zapatillas, con el maquillaje corrido, sin breteles. Básicamente, desarmadas. La recepción ahora es El Día Después de Mañana. Un campo minado de novias que explotaron de adentro hacia afuera, de tías que se van con una vincha de luces fluorescentes, de trampitas mortales, de monitos que festejan el triunfo de la selección de rugby. Y yo me pregunto, porque no lo entiendo, cómo puede ser que un ritual tan decadente y filisteo perdure por los siglos de los siglos, amén.
Mini ataque de pánico: Auditor perdió las cartas del grupo Little J. Resolución de mini ataque de pánico: las cartas estaban en Finanzas.
Quiero re-encarnar en velador.
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